Hay una forma más tranquila de alojarse en un hotel. Una en la que la habitación es solo el comienzo y el resto del edificio pasa a formar parte del día. En Hotel Ronda Lesseps, las terrazas, los rincones y los espacios compartidos están pensados para disfrutarse sin prisa.
La ciudad es intensa, generosa y, a veces, ruidosa. Volver al hotel a media tarde también forma parte del placer: dejar el mapa a un lado, sentarse a la sombra y dejar que el día se asiente antes de volver a salir. Barcelona se disfruta más cuando uno se permite hacer pausas.
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